El mérito de haberlo hecho posible
El mérito de haber instalado la cultura del reciclaje en los barrios de Palmira, de haber educado a generaciones enteras en la separación de residuos y de haber demostrado que una comunidad organizada puede cambiar sus hábitos, es de Punto Verde.
No empezaron ayer. En diálogo con Políticamente Incorrecto, las referentes de la organización, Cristina Adrover y Ana Celia Laclau, recordaron que la historia ambiental de Palmira arrancó mucho antes de los contenedores amarillos. Ya en 1997, durante la primera administración de Moreira, un grupo de mujeres impulsó la recolección de vidrio en el liceo local, sentando las bases de lo que décadas después se convertiría en un circuito consolidado.
En 2010, ese grupo se formalizó como Punto Verde, obteniendo su personería jurídica en 2014 y siendo reconocida posteriormente como entidad de Economía Social y Solidaria por INACOOP. Con el apoyo de fondos de OPP, Intendencias y Municipios, y el trabajo en red con UTU, empresas locales y comercios, lograron tejer una logística que hoy es un ejemplo en el departamento.
"Empezamos siendo 8 personas y terminamos 3 mujeres", reconoció Ana Celia, graficando el desgaste que implicó sostener la recolección puerta a puerta. Pero lejos de ser un fracaso, esa reducción es un síntoma de que la semilla ya estaba plantada: la comunidad había aprendido a separar, los contenedores estaban distribuidos y el sistema podía caminar solo.
"Se generó conciencia. La gente se prende a eso. Por eso no hay que abandonar", subrayó Cristina. Y esa conciencia es el mayor legado que dejan en esta etapa.
Un salto estratégico: la salud mental como nueva bandera
Punto Verde no se retira. Da un paso al costado en la recolección para subirse a un escenario más grande. La organización fue seleccionada entre los 42 proyectos ganadores del Plan Acción País por la Salud Mental, impulsado por Presidencia de la República y el MSP, de un total de 139 proyectos que quedaron en carrera a nivel nacional.
El proyecto presentado por Punto Verde, en conjunto con el grupo de técnicos "Andamios", apunta a la prevención y promoción de salud mental en niñeces y adolescentes, trabajando en red con el Hospital de Nueva Palmira, CAMOC, INAU, ANEP y el Mides.
"La educación ambiental también pasa por la convivencia y la comunicación", explicó Cristina. "Acá en Palmira hay un hierro encendido que nadie quiere agarrar en niñeces y adolescencias. Están muy preocupadas y buscan una vía para trabajar; justo que ganamos este proyecto, dijeron 'bárbaro'."
El proyecto incluye talleres de expresión plástica, comunicación (con una radio recreo en la Escuela N°8), huerta y jardín, y hasta propuestas de reciclaje textil y tejido de junco (pajacarda), combinando el saber ambiental con herramientas de contención social.
El reciclaje sigue, pero con nuevo operador
Para que Punto Verde pueda dedicarse de lleno a este nuevo desafío, la recolección, clasificación y acopio de plásticos (PET, nylon, otros plásticos), cartón y latas pasará a ser gestionada por el emprendimiento local "El Rey del Reciclaje por un Palmira Limpio", que ya está operando. Los vecinos pueden coordinar la recogida de los contenedores llamando al 093 435 006 o al 099 063 383.
El centro de reciclaje de calle Perú y Fray Bentos sigue funcionando, y los contenedores amarillos distribuidos en los barrios (incluyendo Brisa del Plata, Punta Gorda y otros) continúan activos.
"El objetivo es el mismo: que los residuos no lleguen a la tierra ni al río. Más allá de quién lo haga, el tema es ese", recordó Ana Celia, haciendo un llamado a la comunidad a no bajar los brazos: "Si vos llevás las botellas limpias al contenedor, ya estás haciendo la mitad del trabajo."
Un agradecimiento y un mensaje final
Desde Punto Verde agradecieron públicamente a las empresas e instituciones que las acompañaron durante años, y destacaron que el trabajo en red fue la clave de su éxito.
"Si vos te pones a soñar como soñábamos nosotros hace unos años... ya nos veíamos con máquinas para pelletizar el plástico y exportando por el puerto", confesó Ana Celia, reflejando la ambición que siempre tuvieron. Aunque ese sueño no se concrete en esta etapa, el camino que trazaron queda marcado en la memoria y en los hábitos de la ciudad.
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